Proceso de Paz

Firmes con la paz

Firmes con la paz: así es La Esperanza, la finca de excombatientes con la que se busca superar el conflicto a punta de café

Está ubicada en Yotoco, a hora y media de Cali, y pertenece a la Mesa Nacional del Café que agremia a 1300 firmantes del Acuerdo de Paz entre la guerrilla de las Farc y el gobierno colombiano. Por el diario El País, de Cali. 

Firmes con la paz

Yaneth Ramírez cuenta que cuando llegaron los excombatientes que firmaron la paz a su vereda, El Jardín, sintió miedo. Pensó que traían una cantidad de problemas que jamás habían tenido por estas tierras, ubicadas en el Valle del Cauca, a una hora y media de Cali, en el municipio de Yotoco, muy cerca del Lago Calima.

— En la comunidad se sentía desconfianza — dice Yaneth, mientras recorre la finca ‘Trópicos, frutos de esperanza’, perteneciente a los firmantes de paz.

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— Pero comenzamos a socializar con ellos, nos encontrábamos en la caseta de la Junta de Acción Comunal, o se programaban reuniones aquí en la finca, y nos empezaron a explicar de qué se trataba su llegada y su intención de apoyar a la comunidad. Ahora trabajamos juntos en diversos proyectos ambientales y esa desconfianza ha desaparecido, al punto que hemos pasado Navidad juntos.

Sigue la historia de Yaneth y la de esta iniciativa pionera de reincorporación comunitaria de las y los firmantes de paz en esta región del país aquí 

Por Santiago Cruz Hoyos – Editor de Crónicas y Reportajes

Firmes por la paz

Yaneth Ramírez cuenta que cuando llegaron los excombatientes que firmaron la paz a su vereda, El Jardín, sintió miedo. Pensó que traían una cantidad de problemas que jamás habían tenido por estas tierras, ubicadas en el Valle del Cauca, a una hora y media de Cali, en el municipio de Yotoco, muy cerca del Lago Calima

— En la comunidad se sentía desconfianza — dice Yaneth, mientras recorre la finca ‘Trópicos, frutos de esperanza’, perteneciente a los firmantes de paz.

Pero comenzamos a socializar con ellos, nos encontrábamos en la caseta de la Junta de Acción Comunal, o se programaban reuniones aquí en la finca, y nos empezaron a explicar de qué se trataba su llegada y su intención de apoyar a la comunidad. Ahora trabajamos juntos en diversos proyectos ambientales y esa desconfianza ha desaparecido, al punto que hemos pasado Navidad juntos.
Firmes con la paz
La Mesa Nacional del Café, es una iniciativa de firmantes del acuerdo de paz que reúne a más de 30 cooperativas de café provenientes de nueve departamentos de Colombia, y busca implementar distintas acciones que permitan el crecimiento de los proyectos productivos, colectivos e individuales. | Foto: Jorge Orozco
Yaneth vive en El Jardín desde hace 22 años. La tierra es tan próspera, asegura, que de cualquier pepa que cae al suelo, no importa el clima que necesite, nace una planta. La finca, que todos en la zona llaman La Esperanza, está sembrada de café. La recorren pájaros de plumaje rojo, azul, amarillo encendido.

— Esto es un jardín. Es tan bueno vivir en la vereda, que ni la gente se muere — dice Yaneth y se sonríe.

El orgullo por su pueblo también se debe a que en los últimos días ha sido noticia. En la televisión internacional Yaneth ha escuchado que nombran a la vereda por la apuesta de paz que representa la finca de los excombatientes. Incluso la reina Letizia de España estuvo en La Esperanza tomando café que ella misma preparó. La Cooperación Española es una de las entidades que financian los proyectos productivos de los firmantes de paz, que cuentan con el acompañamiento de la Misión de Verificación de Naciones Unidas y la Agencia para la Reincorporación y Normalización del gobierno, ARN.

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Antonio Pardo, firmante de paz y representante legal de la Mesa Nacional de Café | Foto: Jorge Orozco

— Al principio, cuando los firmantes de paz se instalaron, nadie sabía nada. Los vecinos empezaron con los comentarios, que quién es esa gente, qué van a hacer. Un día vine a la finca y hablé con ellos y me contaron de qué se trataba. Después vinieron cinco personas más de la comunidad, porque la gente estaba reacia, y después más. Hicimos integraciones y establecimos compromisos de trabajo en conjunto, lo que hizo que el temor fuera desapareciendo. Ellos son muy serviciales. Hace unos días limpiamos la carretera. Vamos a mejorar el acueducto y el alumbrado. El mes pasado estuvimos en una jornada de siembra de árboles – cuenta Omar Franco, miembro de la Junta de Acción Comunal de El Jardín.

En la vereda, un año y medio después de la llegada de quienes firmaron la paz en 2016 entre la guerrilla de las Farc y el gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos, se ha logrado que todos se miren como vecinos, parte natural del entorno. No unos allá, la comunidad, y ustedes, los excombatientes, allá. Sin embargo, existe una amenaza para la convivencia en El Jardín.

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En la entrada de la finca hay una valla en la que se lee: ” ‘Trópicos, frutos de la esperanza’, materializa la alianza público privada de construir en torno al café, en 119 hectáreas de tierra, el proyecto de vida y económico de 1026 familias que conforman la Federación Mesa Nacional del Café”.

Frente a la valla inicia una trocha que conduce a los cafetales. Antonio Pardo, excombatiente y representante legal de la Mesa Nacional del Café, conformada por 1300 firmantes de paz, cuenta que esta vía por la que caminamos fue abierta en conjunto con el Ejército.

— La finca era solo monte. Apenas se podía caminar hasta donde está la valla. El general Jhon Jairo Rojas nos ayudó con el Batallón de Ingenieros, que puso la maquinaria para arreglar las vías; nosotros pusimos el combustible. Fue un ejercicio muy bonito, unos días de convivencia entre militares activos y firmantes de paz – cuenta Antonio, quien nació en Cali – ama la salsa – estudió en el colegio Santa Librada, después en la Universidad del Valle, e ingresó la guerrilla porque creía que esa era una forma de cambiar al país.

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La Mesa Nacional del Café, es una iniciativa de firmantes del acuerdo de paz que reúne a más de 30 cooperativas de café provenientes de nueve departamentos de Colombia, y busca implementar distintas acciones que permitan el crecimiento de los proyectos productivos, colectivos e individuales. | Foto: Jorge Orozco

La Mesa Nacional del Café, es una iniciativa de firmantes del acuerdo de paz que reúne a más de 30 cooperativas de café provenientes de nueve departamentos de Colombia, y busca implementar distintas acciones que permitan el crecimiento de los proyectos productivos, colectivos e individuales. | Foto: Jorge Orozco

Cuando se firmó la paz, continúa, y los excombatientes se agruparon en espacios territoriales alrededor de Colombia, se empezó a pensar en alternativas de desarrollo productivo que involucraran tanto a quienes habían sido guerrilleros como a las comunidades que padecieron la guerra.

En el espacio territorial de La Elvira, en Buenos Aires, Cauca, recuerda Antonio, cuando se miraba a los alrededores solo se veía o cultivos de coca, o de café. Conversando con la gente, a los excombatientes se les ocurrió reemplazar esa coca con más café, el símbolo nacional. Fue así como nació la Mesa Nacional del Café, que agremia a 32 cooperativas, asociaciones y dos fundaciones de firmantes de paz que se dedican a la caficultura.

El propósito de la Mesa es ayudar a consolidar los cultivos del grano de los exguerrilleros en toda Colombia, y lanzar marcas y tiendas propias. Ya cuentan con una tienda de café en Medellín, de la mano de la Universidad de Antioquia, otra en Neiva y se espera abrir una más en la Plazoleta Jairo Varela de Cali.

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La Mesa Nacional del Café, es una iniciativa de firmantes del acuerdo de paz que reúne a más de 30 cooperativas de café provenientes de nueve departamentos de Colombia, y busca implementar distintas acciones que permitan el crecimiento de los proyectos productivos, colectivos e individuales. | Foto: Jorge Orozco

La Mesa Nacional del Café también exporta el grano hacia Italia, Noruega y Dinamarca. Por ahora se envía la materia prima, pero a largo plazo se pretende exportar productos terminados, las libras de café listas para el consumidor.

 Así se la daría una estabilidad económica superior a las familias cafeteras. La apuesta es producir café especial, de alta calidad, variedades exclusivas, que nos permitan establecer también un mejoramiento en el consumo interno. Es una tragedia que en Colombia, siendo uno de principales países productores de café de alta calidad del mundo, tomemos los peores cafés internamente – dice Antonio y en La Esperanza cantan los gallos.

La finca, que en el pasado le perteneció a un narcotraficante del Norte del Valle, le fue entregada a los firmantes de paz que integran la Mesa Nacional del Café por parte de la Sociedad de Activos Especiales. La llamaron La Esperanza porque para ellos representa justo eso: el anhelo de avanzar en la construcción de paz alrededor de los cultivos de la bebida nacional.

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La Mesa Nacional del Café, es una iniciativa de firmantes del acuerdo de paz que reúne a más de 30 cooperativas de café provenientes de nueve departamentos de Colombia, y busca implementar distintas acciones que permitan el crecimiento de los proyectos productivos, colectivos e individuales. | Foto: Jorge Orozco

En la actualidad hay 8000 palos produciendo. La meta es llegar a cien mil. La aspiración es que en la finca se instalen 30 familias de firmantes de paz. Hoy viven solo dos, y de veredas cercanas llegan otras para ayudar en los cultivos.

Si aún no es posible trasladar a las demás familias de excombatientes a la finca es por la amenaza que existe en la zona: un predio contiguo a La Esperanza, conocido como El Prodigio, fue tomado por invasores de tierras que han tumbado bosques, cercos. A los firmantes de paz les quemaron las abejas del proyecto apícola que habían iniciado. Ellos no reaccionaron. Hicieron la denuncia ante las autoridades, junto a la comunidad, que está preocupada: con los invasores arrasando los bosques, se amenaza el agua de la vereda El Jardín.

 La situación con los invasores nos ha dificultado estabilizar firmantes de paz en la finca, porque sería un riesgo para la seguridad, pero esperamos que con el apoyo de la Alcaldía y la policía esto se pueda superar y se le dé una solución a la invasión de estas tierras – dice Antonio en medio de los cafetales, y enseguida le preguntan por qué, si se firmó la paz con las Farc, y se adelantan diálogos con otros grupos, Colombia sigue en guerra. Antonio suspira, como si se preparara para una respuesta larga.

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La Mesa Nacional del Café, es una iniciativa de firmantes del acuerdo de paz que reúne a más de 30 cooperativas de café provenientes de nueve departamentos de Colombia, y busca implementar distintas acciones que permitan el crecimiento de los proyectos productivos, colectivos e individuales. | Foto: Jorge Orozco

— La guerra continúa porque el hambre y la falta de oportunidades tanto en el campo como en las ciudades continúan. Los jóvenes no pueden acceder a la universidad, al empleo. Son miles los niños en poblados alejados cuyos únicos referentes son grupos armados, sea legal – el Ejército – o ilegal. No conocen otra posibilidad. Estos grupos ofrecen un camino para llevar la comida a la casa y por eso la guerra sigue siendo una opción.

Antonio hace una pausa, y retoma.

— Por eso esta finca la vemos como una posibilidad de construcción de paz. Con los desarrollos productivos, vinculamos a los jóvenes de la comunidad para que encuentren en la caficultura su forma de vida. Y es un mensaje que queremos dar: en Colombia necesitamos que las condiciones de vida de la gente cambien, de lo contrario la violencia no la vamos a superar. Detrás de la guerra está el narcotráfico. Es una cadena productiva, ilegal, pero productiva, que tiene su planta de transformación en las cordilleras y genera mucha riqueza. Por eso la guerra se ubica en las zonas de la coca: Toribío, Corinto, Caloto, los límites con el Pacífico. Entonces es fundamental para superar la guerra que se tenga la certeza de que hay formas de hacer riqueza diferentes a la coca, como el café. Ese es el fondo del Acuerdo de Paz. No es solo cumplirle a los que lo firmamos, sino cambiar las condiciones de vida de todo el país para que no exista la guerra. Pero el Acuerdo de Paz no avanza porque no hemos resuelto lo que genera la guerra. En la finca La Esperanza lo seguimos intentando – dice Antonio, y en el ambiente comienza llegar el aroma del tinto recién colado.