La magnitud del desplazamiento forzado en Colombia

La Magnitud del desplazamiento en Colombia no da tregua, el mismo ha desbordado la capacidad de respuesta del estado.

Se nesecita una accion concertada del gobierno y las clases dirigentes, poara superar esta pandemia social que nos agobia a los Colombianos.

De nada vale decir que se esta ganando la guerra con los ggrupos guerrilleros si se esta perdiendo con los grupos al margen de la ley que estan desplazando al productor primaria de la economia.

Colombia es un productor de alimentos, pero con el desplazamiento campesino, en poco tiempo se vera abocada a comprar sus alimentos a otros paises, esta el país dispuesto a pasar de autosuficiente alimentario a depender de las comprar al extranjero para alimentar a la poblacion que vive en las ciudades…?

En el contexto de la violencia contemporánea en Colombia, más de seis millones de personas se han visto forzadas a desplazarse dentro y fuera del territorio nacional, abandonando sus hogares, sus tierras y territorios, sus bienes, sus costumbres, sus comunidades y sus formas de vida. Para quienes se han visto forzados a desplazarse dentro del país, se han encontrado con una política pública insuficiente, y en muchas ocasiones inexistente, mientras que aquellos que se han desplazado hacia otros países en búsqueda de protección internacional han tenido que enfrentar el arduo camino hacia el refugio. Para todos los casos el desplazamiento ha afectado transversalmente las vidas de colombianos y colombianas que, durante décadas, han vivido las consecuencias de una guerra que aún no termina.

 

Después de más de una década de municionamientos sobre la magnitud de la problemática, a la fecha de publicación del presente informe, el registro oficial había incluido a poco más de seis millones de personas víctimas de desplazamiento forzado dentro del territorio colombiano. Lamentablemente, esta cifra descomunal ha posicionado a Colombia, después de la República Árabe Siria, como el segundo país a nivel mundial con la mayor cantidad de desplazados internos, donde  aproximadamente el 13 por ciento de la población ha sufrido esta forma de violencia. Para entender su dimensión a nivel nacional basta con imaginar el éxodo de dos terceras partes de los habitantes de Bogotá, o la sumatoria de todos los habitantes de las ciudades más pobladas del país como Medellín, Cali y Barranquilla, o de manera más dramática en el escenario internacional, basta con imaginar el éxodo de la población entera de países como Dinamarca, Finlandia, Singapur o Costa Rica.

 

A los más de seis millones de personas desplazadas dentro del territorio colombiano deben sumarse miles de víctimas que se han visto forzadas a cruzar las fronteras internacionalmente reconocidas

en búsqueda de protección o refugio. A pesar de ser un hecho poco visibilizado a nivel nacional, de acuerdo al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Colombia se ha convertido en el país de origen del mayor número de solicitantes de refugio en las Américas, con aproximadamente cuatrocientas mil personas. Situación alarmante debido a que el éxodo transfronterizo ha sido una modalidad poco visibilizada, y más de la mitad de colombianas y colombianos que han cruzado las fronteras nacionales no han sido reconocidos como refugiados y permanecen como una “población flotante”, invisible para los registros oficiales, principalmente en países vecinos como Venezuela, Ecuador y Panamá.

 

A pesar de que la crisis humanitaria ha puesto a Colombia en el centro de atención de la comunidad internacional en las últimas dos décadas, durante la mayor parte del siglo XX el desplazamiento forzado permaneció como una problemática inadvertida, invisibilidad, y en muchos casos,  justificada como una consecuencia o “efecto colateral” a las más de cinco décadas continuas de conflicto armado interno. Desde la génesis del conflicto armado, el desplazamiento, como delito de lesa humanidad, se ha manifestado como el resultado de la degradación de la guerra y la intensidad de sus efectos contra la población civil. En distintos niveles y con distintos grados de responsabilidad todos los actores armados, tanto legales como ilegales, han sido responsables del éxodo forzado de la población a partir de distintas prácticas violentas, como las masacres, para generar intimidación y consolidar su control territorial.

 

Sin embargo, el desplazamiento forzado en Colombia no puede explicarse exclusivamente como consecuencia de la guerra Históricamente la población más afectada, que representa el 87 por ciento del total de las personas desplazadas, ha sido aquella expulsada de los sectores rurales. Esta situación evidencia el desproporcionado impacto que ha tenido esta forma de violencia en el campo colombiano donde han sido expulsadas 9 de cada 10 personas desplazadas. En un conflicto en que las tierras de la población campesina y los territorios ancestrales de los pueblos indígenas y  afrodescendientes han sido uno de los principales intereses en disputa, el desplazamiento forzado ha contribuido a perpetuar un sector rural concentrado, inequitativo, improductivo y excluyente.

Dentro de este universo de víctimas, la vulnerabilidad se ha acentuado y ha afectado los ciclos vitales de poblaciones que requieren especial protección constitucional: las mujeres, los niños, niñas y adolescentes, los adultos y adultas mayores. Tomados en conjunto estos grupos poblacionales representan el grueso de la población desplazada, con un 72 por ciento de participación en el número de casos registrados en todo el país.

 

Fuente; memoria histórica – Un país desplazado.

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